Concentración de poder sobre la tierra y barreras sobre el movimiento campesino agroecológico
El movimiento campesino agroecológico se enfrenta en la actualidad con dificultades para el relevo generacional pero también barreras burocráticas, sociales y culturales que obstaculizan la puesta en marcha de proyectos alternativos y agroecológicos. Además, acumula la falta de reconocimiento y remuneración del sector agrario y forestal en general. A su vez, la penetración de multinacionales agroalimentarias y las políticas agrarias fomentan la concentración de poder sobre la tierra, semillas, agua y recursos necesarios para la producción. En los últimos tiempos, la competencia por el uso del suelo y del agua con la producción energética, la industria y los servicios, y los fondos de inversión acaparando las producciones más rentables y modernizadas, elevan los precios y dificultan el acceso a la tierra, más aún para jóvenes y mujeres. La producción y distribución industrializada y globalizada abate los costes de producción y controla los mercados, favorece la concentración de poder y el acceso desigual a los recursos, precariza a las personas trabajadoras y jornaleras y equipara en el mercado producciones industriales y campesinas agroecológicas como si fueran equivalentes, reduciendo la seguridad y soberanía alimentaria mientras aumenta la contaminación de suelos, aguas y la reducción de la biodiversidad. Los hábitos alimentarios insanos y la falta de conexión entre productores y consumidores y entre el campo y la ciudad dificultan una demanda responsable de alimentos agroecológicos que favorezca una transición hacia sistemas alimentarios agroecológicos sustentados por campesinas y cooperativas ecológicas.
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