La educación está dirigida a atender las necesidades del mercado laboral en lugar de nutrir vínculos, aprendizaje colectivo y necesidades ecosociales
Hay una presión por conseguir altos niveles de productividad dentro y fuera de las instituciones educativas (resultados académicos) que impide atender al alumnado diverso (que vive diferentes dificultades y experiencias en su vida). Asimismo, se priman conocimientos que son funcionales a la rentabilidad del mercado y la renovación de plantillas de empresas con ánimo de lucro, mientras que se marginalizan conocimientos y prácticas dirigidas al sostenimiento cotidiano de la vida y la satisfacción de necesidades definidas democráticamente.
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