Falta de corresponsabilidad colectiva de los trabajos reproductivos/de cuidados
Entendiendo el cuidado desde una perspectiva amplia, que trasciende la mera realización de las tareas feminizadas de cuidado, nos referimos a todas las actividades necesarias para la reproducción social, es decir los trabajos esenciales que permiten sostener la vida cotidiana y garantizar el bienestar material y emocional de las personas.
Se parte del hecho de que los seres humanos somos cuerpos vulnerables y dependientes que requieren multitud de cuidados a lo largo de todo el ciclo vital, lo que implica superar una visión restringida del cuidado asociada únicamente a situaciones de enfermedad o dependencia severa. Ningún ser humano puede sostenerse sólo desde el nacimiento hasta la muerte porque somos interdependientes y sostener la vida humana requiere de la cooperación social.
El ecofeminismo pone en evidencia el conflicto estructural existente entre capital y vida: las dinámicas económicas dominantes tienden a invisibilizar, feminizar y precarizar las imprescindibles tareas de reproducción social, priorizando por el contrario la lógica de acumulación económica frente al sostenimiento de la vida.
El sistema actual se sostiene en gran medida sobre desigualdades de género, clase y origen, ya que gran parte de los cuidados recaen sobre mujeres y frecuentemente sobre trabajadoras migrantes en condiciones de precariedad o irregularidad en la forma de cadenas globales de cuidados.
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