La industria depende de combustibles fósiles y materias primas de alto impacto, donde la rentabilidad económica se impone a lo social y ambiental
La energía industrial sigue dependiendo de los combustibles fósiles a pesar del despliegue de generación renovable en las últimas dos décadas. El foco sigue siendo casi exclusivo en la descarbonización, dejando de lado los contaminantes e impactos del proceso minero. El origen de los materiales no suele considerarse, profundizando dinámicas coloniales y extractivistas, incluso dentro del propio Estado. Los criterios de rentabilidad económica prevalecen sobre los ambientales y sociales. El retorno energético será cada vez más crítico con una reducción de productividad derivada del cambio tecnológico.
Comparte
O copiar el enlace