El consumo está orientado a la maximización del beneficio empresarial y no por la cobertura de necesidades reales
El discurso neoliberal traslada la responsabilidad a quien consume, a pesar de que este dispone de información sesgada. El neuromarketing y la economía conductual modulan el consumo psicológicamente dando lugar a una ciudadanía sistemáticamente desinformada y manipulada. La obsolescencia programada impide la reparabilidad.
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